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En la revisión de Martínez Frías ML(11), se hace un estudio comparativo y se concluye empíricamente, con los datos del ECEMC, que no todos los tipos de malformaciones observadas en los niños expuestos prenatalmente a talidomida son atribuibles a dicho fármaco. La embriopatía por talidomida puede no ser fácil de distinguir de otras enfermedades con defectos al nacer(4,11), y que no tienen relación con la ingesta de dicho fármaco. Ello dificulta la utilización por sus efectos terapéuticos para muchas enfermedades graves. En 1979 se empezó a utilizar para el síndrome de Behçet, desde 1988 para la enfermedad de injerto contra huésped y en determinadas patologías asociadas al SIDA.
Enfermedades pediátricas que han pasado a la historia ( : sífilis congénita
Tampoco a John Rowe se le concedió crédito por no ser médico. Los trabajos de Anna tuvieron efecto en su localidad, pero desafortunadamente sus logros ni se mencionaron durante décadas por otros estudios médicos. Desde 1822, la enfermedad se empezó a llamar ya sick stomach o milk sickness, como refieren Bennet y McCall(3).
Productos usados en este salón
- Es sugestivo recordar que el médico tinerfeño Juan Perdomo fue el introductor de la inoculación antivariólica en Venezuela.
- Prolán® fue investigado en los años 80 y 90 del siglo XX para uso veterinario.
- Ya en la literatura de principios del siglo pasado, se menciona cómo “la circuncisión en caso de fimosis o de adherencias, hace a veces cesar la incontinencia”(47).
- Al terminar el tratamiento o cesar la enfermedad, puede haber un rebote (normalización) del tamaño en los dos meses siguientes al tratamiento, a veces, incluso a los quince meses.
- Unos años después, se reconoció la entidad en la literatura norteamericana y alemana.
El estudio describe que los dos primeros casos fueron interpretados como encefalitis o sepsis, y solo se hizo una investigación retrospectiva en colaboración con el Departamento de Salud local a partir de que se agregaran otros 5 casos. Muchos casos se producen poco después de uñas valencia centro una infección por gripe o por varicela. En general, se produce en pacientes sin enfermedades previas conocidas, aparentemente sanos. Frontal de una comunicación presentada por uno de los autores en un congreso celebrado a principios de los años 80 del pasado siglo(39).
De Fracastoro fue significativo, históricamente hablando, que en su trabajo De contagione et contagiosis morbis (1546), por primera vez, se habla de la transmisión de enfermedades por “semillas”, seminaria. En la sífilis congénita, el compromiso pulmonar es poco frecuente, aunque la neumonía alba es un hallazgo necrópsico habitual en pacientes fallecidos de esta enfermedad. La amplia variedad de manifestaciones de sífilis congénita es determinada por el estadio de la sífilis materna en el embarazo al momento de la infección, el diagnóstico materno temprano, las reacciones inmunológicas y el tratamiento de la mujer y del feto.
En estos artículos, es patente la importancia de algunos signos radiológicos facilitadores del diagnóstico de la enfermedad. La mejoría es rápida y si el niño no se halla en período de anemia caquéctica extrema, a los ocho días se efectúa generalmente la curación”(9). Desde los trabajos de Barlow se sabía que el tratamiento necesario y suficiente era “volver á la alimentación con alimentos frescos. “Si no se acude pronto con una intervención racional, el niño se debilita cada vez más, palidece, languidece, llega a la inercia; los síntomas óseos y los fenómenos hemorrágicos se acentúan y el pequeño enfermo acaba por sucumbir”(9). Luego aparecen las hemorragias; si el niño tiene dientes, sobre la encía y alrededor del cuello de ésos se ve que hay petequias submucosas y luego pequeñas fungosidades sanguinolentas (Fig. 1). En el Diccionario histórico de la lengua española, se cita que el término “escorbutígeno” fue un galicismo tomado del francés scorbutigène empleado en nuestro país desde 1911 para designar los hábitos dietéticos causantes del escorbuto infantil(10).
Enfermedades atribuidas erróneamente al timo
Podría, pues, tratarse de un síndrome de Noonan, aunque no había datos de cardiopatía ni conocemos que se haya descrito su asociación con hipercalciuria. Tenía una dismorfia facial con orejas displásicas, Pterygium colli y cubitus valgus que evocaba un síndrome de Turner. El caso III había sido diagnosticado de ataxia-telangiectasia y, también, tenía proteinuria glomerular (0,4-3 g/día) e hipercalciuria (6 mg/kg/día). El raquitismo hipofosfatémico con hipercalciuria, causado por mutaciones en el gen SLC34A3 que codifica el cotransportador sodio-fosfato(14), no cursa con proteinuria. Inicialmente se ensayó, incluso, el tratamiento con vitamina D y con corticoides(12).
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La misteriosa enfermedad del ganado de Pictou (Canadá, finales del XIX) Puede producir una enfermedad de “temblores” en el ganado y de MS en personas que ingieran leche con el tóxico(6,7). Es nativa del centro de los EE.UU., también de Canadá. No hay cura, pero sí tratamiento de soporte. La historia no puede olvidar los cambios sociales, el protagonismo de la mujer, de la infancia, los movimientos por los derechos civiles, la historia afroamericana, de los nativos americanos, los más desfavorecidos en el orden social y económico, etc.
El caso 3 corresponde al de un niño de siete años con una gran disfagia a alimentos sólidos. Gráfica de peso del niño cuya historia clínica se cita como caso 2, antes y después de la circuncisión(40). Ambos tenían en común una característica de la época y es que eran médicos de niños y, al mismo tiempo, cirujanos. A la edad de cinco años, poco más del 90 por ciento de los niños tiene el prepucio retráctil(30).
El síndrome de Reye casi ha desaparecido. Lo propio ocurrió en otros países; en algunos se tardó más de 10 años en tener esta precaución. • Fisiopatología del síndrome de Reye. Breve resumen de la actualidad del síndrome de Reye(1,10) Por último, Baldellou(25) en una editorial-revisión narrativa de 2003, que parece poner casi un punto y final. • De gran interés resulta la casuística de un centro, de Gutiérrez Benjumea(23) y, especialmente, de Palomeque(24), estudio cooperativo, es el estudio más citado internacionalmente.
Después, detectó “otros cinco casos que fueron coincidentes con el periodo de acmé o de declinación de la actual epidemia gripal”(6). El autor presentó las características de dos nuevos casos en los que llamaba la atención la normalidad de los exámenes de laboratorio realizados (Wasermann negativo; hematíes, leucocitos y fórmula, normales). Tres de los niños habían fallecido, “uno de bronconeumonía tuberculosa… los otros dos de bronquitis capilares sobreagudas sobrevenidas en menos de 24 horas”(5). En los años 30, los pediatras españoles tenían conocimiento de la enfermedad.
La insuficiencia suprarrenal asociada a tuberculosis ha pasado a la historia, aunque, en los últimos años, se han publicado algunos casos, especialmente en adultos(9,10). Aunque la pobreza de datos clínicos es lo usual en la historia de las enfermedades, en el caso de la clorosis sucede lo contrario, un exceso de datos y de denominaciones(10). Apert E. Manual de enfermedades de los niños, ed.
